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Dom20052012

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El Capitalismo Social

Este modelo económico, ha sido estigmatizado como "salvaje" debido a su aplicación sin contrapesos regulatorios y de estímulo, que hoy sabemos, son perfectamente viables.

Una de las características de los regímenes comunistas, es la destrucción sistemática de los cimientos de la juridicidad, indispensable para desenvolvernos como sociedad plural y democrática.

Con la implantación a mediados del siglo XX de la ideología marxista, la libertad individual (derechos inalienables), pasó a ser "colectiva"; la propiedad privada, dejó de serlo para convertirse en comunal y los canales de comunicación, abandonaron la universalidad del pensamiento para imponer un sólo modelo único y salvador de la sociedad. Pero como es natural e intrínseco a cada ser humano, no se puede "pluralizar" la creatividad que nos es propia, la cual debe pasar a reposo obligatorio y sostenido durante la instauración del régimen del proletariado. De manera que muy difícilmente, pueda salir a flote un gerente "creativo" que genere empleo y disfrute de la plusvalía que sólo con el producto de su ingenio, ha obtenido exitosamente, porque inmediatamente se le asocia con el malvado explotador oligarca que maltrata y vulnera los derechos del trabajador. Con esto no negamos que haya sucedido y suceda, el asunto es como tratar la posición irreductible que muchos demagogos dan al tema político en cuestión.

Los sesudos expertos en dar explicaciones convenientes sobre la realidad social que nos acompaña día a día, están conscientes de los rotundos fracasos acaecidos en la extinta Unión Soviética, en los nuevos vientos que comienzan a soplar sobre el modelo económico chino, en el atraso de Países otrora exitosos que fueron invadidos por el fanatismo comunista, achacando todos los males presentes al capitalismo "salvaje", olvidando que con un estado de derecho e instituciones autónomas y confiables, el capitalismo también puede ser "social", logrando la justa distribución de la plusvalía producto del trabajo honesto, sin arrebatar ni confiscar la propiedad ni los bienes de nadie. Esto se materializa en los nuevos criterios sobre "responsabilidad social" que privan ahora en las sociedades mercantiles, estimulando y promoviendo el activo empresarial más importante: el humano. Ayudando y dando su debida importancia a las iniciativas y a la participación, se crea la conciencia corporativa requerida que a la postre prefigura el capitalismo social, respetando los derechos humanos y la libertad de expresión de todos por igual, asegurando empleo, prosperidad y ganancia para todos, no sólo para el grupete de privilegiados dirigentes, que rasgándose las vestiduras, declaran un comunismo en el que ni ellos mismos creen, pero que muy bien aprovechan desde sus posiciones de poder.

En los años 50, también fue utilizada la receta universal socialista: Presupuesto deficitario con remanente importante para gastos extraordinarios, pero por vías administrativas paralelas a través del otorgamiento de créditos adicionales, expropiación de empresas con la excusa de que el Patrono acapara y especula con bienes de consumo de primera necesidad, control de cambio, destrucción del mercado con la congelación de precios mediante decretos y no producto de la libre oferta y demanda de la producción. El resultado de este bodrio de medidas "socialistas": Un estruendoso fracaso con endeudamientos insostenibles y polvorines sindicales por doquier. Argentina, Chile y Uruguay, sufrieron aquellos turbulentos momentos. Hoy día, la similitud entre un socialismo bien entendido, se asemeja mucho al capitalismo social al que aludimos, ojalá y sólo se tratara de una cuestión semántica y no política.